La versión alucinante de Max Fleischer de "Blancanieves" de 1933 sigue siendo una pieza fascinante y extraña de la historia de la animación. En esta breve caricatura de Betty Boop, Fleischer y su equipo condensaron y tergiversaron el clásico cuento de Blancanieves, llevando a los espectadores a un viaje surrealista que desafía las expectativas.
Uno de los momentos más destacados de la caricatura es la inclusión de Cab Calloway, un reconocido cantante de jazz de la época. En medio de la película animada, aparece Calloway e interpreta la inquietantemente hermosa "St. James Infirmary Blues". La escena es un segmento de acción en vivo poco común, originalmente de otra caricatura de la época titulada "Minnie the Moocher", que era otra canción icónica asociada con Calloway.
Curiosamente, el metraje y la música utilizados al comienzo de "Minnie the Moocher" son claramente la misma grabación que la canción "St. James Infirmary Blues" que aparece en la caricatura de Betty Boop. En un movimiento de edición inteligente, las dos piezas de audio se unen a la perfección, creando una transición perfecta entre las dos caricaturas.
La aparición de Calloway en la caricatura es realmente fascinante. Comienza cantando la melodía como Koko the Clown, un personaje creado por Fleischer, y luego se transforma en una figura fantasmal. La animación captura maravillosamente la enunciación distintiva de Calloway y los movimientos de baile característicos, acompañados de un aluvión de imágenes salvajes e imaginativas.
Además de la animación cautivadora, la caricatura también incorpora escenas de la película de 1980 "The Blues Brothers", en la que Cab Calloway interpreta una vez más a "Minnie the Moocher". Esta inclusión agrega una capa adicional de intertextualidad, ya que los espectadores conocen Calloway a través de esta actuación icónica.
"Betty Boop en Blancanieves" es un testimonio de la creatividad y la voluntad de Max Fleischer de traspasar los límites de la animación. La caricatura muestra su visión única y su habilidad para combinar diferentes medios artísticos, lo que da como resultado una experiencia visual verdaderamente alucinante y memorable.
Dirigida por Dave Fleischer y animada por Roland C. Crandall, la caricatura ejemplifica el estilo distintivo de Fleischer Studio, caracterizado por una animación fluida, colores vibrantes y una atmósfera surrealista. Sus técnicas innovadoras y narraciones audaces continúan inspirando a animadores y artistas hasta el día de hoy.
A pesar de ser una desviación de la narrativa tradicional de Blancanieves, la versión de Max Fleischer sigue siendo una pieza notable de la historia de la animación. Es un testimonio del poder de la imaginación y la creatividad para dar vida a amadas historias de maneras nuevas e inesperadas.
Max Fleischer's trippy version of "Snow White" from 1933