Suscitó airadas protestas, incluso antes de su estreno, por parte de los colectivos homosexuales de Norteamérica. También fue objeto de boicots durante su estreno, jaleados por la prensa, pero que dejó indiferente al público en general. El motivo de tanto alboroto no era otro que la mala imagen que del mundo gay se muestra en el filme, aunque su director siempre ha asegurado que no era ese su propósito ni tiene nada contra ellos. Por todo esto, pasa por ser una de las cintas más polémicas de la historia del cine, a la par que es título de referencia en la historia del erotismo en el séptimo arte. Sorprendentemente, estuvo prohibida en Finlandia, así como en la República Sudafricana, y sigue prohibida en Irán a perpetuidad. Como, al parecer, la cinta duraba originalmente 140 minutos, y los 38 que faltan los suprimió para su proyección en los cines la MPAA, el organismo clasificador norteamericano —uno de cuyos jerifaltes llegó a afirmar que no había suficientes “X” para esta película—, debido a su contenido "ultraprovocador", algunas asociaciones de videoclub han venido reclamado la edición videográfica de la versión del director. Esa versión íntegra se editó en DVD en 2007, pero no dejó conforme a todos aquellos que esperaban “mucho más”.